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domingo, 18 de mayo de 2014

ATLÉTICO DE MADRID



No es casualidad que cada vez que escribo tu nombre termine escribiendo una de las mejores cosas que escribo. Porque me inspiras.

Porque este año, como tantos otros, no esperaba nada de ti. Porque así somos los del Atleti, que no esperamos nada hasta que estamos rozándolo porque sabemos que empezar la liga diciendo "este año la ganamos" es... raro.

Pero vas y lo consigues. Este año ha sido un año que nos ha enseñado a todos a esperar. A ser pacientes, a ser equipo, a trabajar con todo el corazón puesto en la misma cosa. Este año nos ha enseñado una cosa muy importante: "Todo esfuerzo merece recompensa". Y, sinceramente, para alguien como yo, y como tú que me lees, que trabajamos con mucho tesón para darnos contra la pared una y otra vez, es fuente de esperanza.  Este año nos ha enseñado que hay que ser ambicioso. Y que no hay que arrepentirse de serlo. Que la única manera que hay de conseguir las cosas es ambicionándolas... porque sino no llegan. Este año nos ha enseñado a elegir. Nos ha puesto contra las cuerdas una y otra vez. "Decide: ¿dónde está tu vida? ¿Qué es lo que quieres? ¿Dónde vas?". Yo elegí ya. Este año ha sido el año que ha mutado el "creo que puedo" al "lo he logrado". Este año ha sido el año del fin del mundo para muchos. Porque ahora hay un mañana nuevo, donde sabemos lo que queremos, cómo lo queremos y sabemos que vamos a conseguirlo.

Hace dieciocho años, yo aún no había cumplido los diez años y ya llevaba viendo a mis compañeros del colegio llevar camisetas y bufandas del Real Madrid. Hace dieciochos años las vi de otro color. Y yo no tenía bufanda del Atleti entonces, pero sonreía pensando que era del mejor equipo del mundo. Que no pasaba nada porque no tardaría en volver a verlo. Hace dieciocho años. Pero antes de esto, vi cómo un equipo se recuperaba y subía de segunda, vi cómo tras temporadas vacías se volvía a Europa, vi como se levantaba una copa de nuevo, y otra y después dos más y el año pasado vi como levantábamos una copa en el estadio del eterno rival y ahora, dieciocho años después de aquella liga del 96, he visto como se coronaba a un Atlético Eterno en el campo del mejor club del Siglo XXI.

No me pongo camisetas del Atleti cuando gana, me las pongo prácticamente casi cada día y cuando no la llevo, no importa, porque el escudo lo llevo incorporado en el lado izquierdo de mi pecho. Pero hoy, ojalá, todos los atléticos se pongan su camiseta porque quiero que España, el Mundo, se vea de dos colores, de rojo y blanco.

Y ahora... el sábado que viene. Hace semanas me preguntaba qué quería más: ¿La liga o la Champions? Las dos opciones me tentaban, pero La Liga... era tan complicada, tan bonita y tan brutal. La Champions es haberse medido a los mejores clubes del Mundo... ¡Buf! Hoy te digo, a ti que me lees, que el sábado será una anécdota más de esta vida, pase lo que pase. Que somos del equipo del año, del que ha hecho TODO lo que tenía que hacer. Del que se ha jugado el tipo partido a partido. Final a final. Y que si hemos jugado ya 38 finales de Liga, las de copa, y otras diez o doce de Champions, tenemos la confianza suficiente para hacer una buena final. Pase lo que pase.

Que comienza el fin del mundo. Y que acaba el 24 de mayo de 2014.
¡Preparaos!


"LA DEEEEEEECIIIIIIIMAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA. Aupa Atleti, hijos de puta. Live forever".


"Gracias Luis. Ganar, ganar, ganar y volver a ganar. Ustedes son mejores que esos".



"Y con 100, 200 y 1000 gatos en la barriga".




jueves, 12 de diciembre de 2013

Silogismos de preentrega.


Esto es algo que pienso a menudo. Bueno, no a menudo, pero no era la primera vez que lo pensaba. Y al final, todo el rollo, me ha llevado a un silogismo y no sé si quiera si estoy de acuerdo con ello.

Todo empieza siempre igual... ¿se puede hacer diferencia entre artista y genio?
Siempre me respondo lo mismo. Yoko Ono y John Lennon. Si ella es artista haciendo lo que hace, y a él le gusta lo que ella hace, es que él tiene que ser un genio, porque lo que hace es mejor que lo que ella hace.
Luego siempre pienso en Salvador Dalí, alguien que se define como un genio porque "si no se lo dice él, ¿quién va a creer ahí fuera que lo es?". Así que considero esta afirmación-pregunta retórica como una genialidad. Termino por convencerme de que es un genio. Así que... supongo que sí, que hay artistas y hay genios.

Continúo pensando sobre el arte. Porque lo de Yoko Ono... ¿es arte o qué es?
Si consideramos el arte como algo que hace alguien para hacer sentir algo a otro alguien, con un formato y sobre un soporte que sólo sirve para ser admirado... no tiene por qué ser arte sólo la pintura o la escultura.
Hoy se considera arte a las manifestaciones plásticas, pintura y escultura, performances, cine, literatura, teatro, arquitectura y música. Todas tienen una gran labor: hacer sentir algo a un espectador.
Pero si sólo sirve para ser admirado, ¿dónde queda la arquitectura, que además de poderse admirar sirve para utilizarse? Pero para utilizarse de verdad. Le doy un grado superior a la arquitectura. Vale.
¿Y qué pasa con la música? La música no tiene soporte... no está en ninguna parte de forma necesaria. Basta un palmeo, un silbido o incluso la voz para hacer música. Y es arte, porque estremece, alegra, te hace sentir. le damos un grado superior a la música tambien. Vale.

Y ahora es cuando todo el desarrollo de mi teoría me lleva al silogismo. ¿Cuál de los dos artes de grado superior es el Arte por Excelencia?

Parto de la base de que soy arquitecto y nunca me dieron los dedos para hacer un acorde limpio en mi guitarra.

El objetivo de la arquitectura, es disfrutar espacios, sentirlos, maravillarse de las formas y de los acabados. No sólo se puede ver, rodear, tocar o escuchar... además se vive. Sí, sirve para vivir. ¿Qué hay más importante en el ser humano que vivir? ¡Guau! La Arquitectura se lleva muchos puntos.

La música no se ve, pero se puede escuchar. Vale. No tiene soporte. Sólo necesita el aire para estar. Todos sabemos que sin aire, el sonido no se propaga.

La Arquitectura--> Vivir.
La música--> Aire.

Entonces...

Para que haya Arquitectura necesitamos vivir.
Si para vivir necesitamos respirar, necesitamos aire...
si la música necesita aire, 
¿necesitamos la música para vivir?



Pues yo creo que sí. La música gana a la Arquitectura.
¿Y tú qué crees?

martes, 3 de septiembre de 2013

El artista de hoy

Es curioso como antes, el hombre que podía hacer todo o se interesaba por todo era un ser ÚNICO.
Estudiaban lenguas, pintaban, hacían escultura, sabían de medicina y hasta inventaban cosas... y eran hombres destacables y admirados.

Y ahora... un hombre da un pelotazo por ser bueno en una sola cosa. Los que conocen todo son extraños, criticados y señalados con el dedo por ser pedantes, maniáticos u obsesivos. Basta explotar sólo una cosa para ser el ÚNICO que la hace mejor que el resto.


Así que, desde que naces, estás marcado a un único camino que será el que te haga realizarte. Escribir, pues escritor. Pintar, pues dibujante. Hacer deporte, pues deportista, y así.

¿Y a mí qué me hace realizarme de las más de diez cosas para las que creo que serviría?
Yo prefiero ser un universalista, un creador del Renacimiento.  Esos que hacían de todo y servían para todo y ponían el mismo empeño en retratar una Madonna que en levantar el Vaticano.

Y si tenía que haber elegido una única cosa para haber triunfado, entonces os diré que mi triunfo es el haber sido capaz de todo lo que quería.


miércoles, 12 de junio de 2013

No es arquitectura, pero entretiene lo mismo.

Hoy me siento obligada a hacer mi primera reseña literaria. Y me siento obligada por mí misma, porque nunca un libro me había dicho: "¡Eh! Diles a todos que me lean!" y si me lo dijo...no existían los blogs, entonces. Así que...vamos a ver qué sale de esto, ¿no? Paso a paso, después de mirar el manual de: Cómo escribir una buena reseña o, al menos, una reseña curiosa para dummies. Allá voy.

1º, la portada:


2º, la ficha técnica:

Título: Croquetas y Wasaps
Autor: Begoña Oro
Editorial: SM
Formato: paperback (no sé bien qué es esto pero estoy segura de que es paperback)

Idioma: Español ni-ni
Páginas: 229
Precio: 9.95 €
Fecha de publicación: 2013


3º, lo demás:


"¿Te has preguntado alguna vez qué quedará de ti cuando no estés? 
Cuando murió, el Padre de Unai dejó una consulta vacía con su nombre en la puerta, dos niños que ya no serían futbolistas y un misterio por resolver.
Cuando murió mi abuela, dejo un cuadro de unos pájaros a medio pintar, tres personas tristes y trece croquetas congeladas".

Eso es sólo el principio del prólogo. Que no es la sinópsis, aunque casi. Este libro habla de Clara, adolescente normal y corriente como cualquier otra, que sí que se lo pregunta un día. Pues ya ves tú, le da por ahí. Porque Clara no para de pensar y pensar y pensar e imaginarse cosas que luego no suceden tal y como le gustaría. A veces se decepciona y a veces, una o dos, descubre que la realidad puede superar su ficción.

Pues todo empieza por Clara contándonos hasta dónde de ridícula puede sentirse una cuando el chico que le gusta dice la típica frase de " Que esto no puede ser, Clara. No estoy preparado para...para...para-así, tres veces «para...para...para», y al final:-. No puede ser". ¡OH DIOS MIO! ¡Se acabó el mundo! Claro... sobre todo si él es el chico más guapo de tu clase. Del colegio entero, si te pones. Porque Lucas Falcón, el guapo, el musculitos, el chico de la sonrisa desarmante, la bolsa de chicles a la salida del súper (que la ves...y te la compras), él... ya no quiere estar con ella. Y así, como un ZAS, se acabó lo que se daba. Y Clara que ni caso a sus amigos ni nada de nada, porque ellos ¿qué sabrán? ¿Sabes? De estas veces que los escuchas y pones buena cara pero que por dentro estás como: "no tienes ni idea de nada". Y María, que todo lo sabe, y Zaera, su novio que más de lo mismo. Y así van pasando los capítulos, mientras Clara nos cuenta sus frustraciones de una manera brutalmente cómica. Así, más o menos como cuando miras atrás y te ríes de lo enfadado que estuviste una vez. 
Y luego también está Unai, que es su amigo de toda la vida. De Clara, María y Zaera, pero no de Lucas. Y que es un rarito y eso, pero que no quita que tenga algo de especial. Es lo contrario a Lucas. Físicamente y de lo otro también, porque es mucho más divertido y mejor amigo que Lucas. Y mola mucho, a mí me ha molado mucho. Porque tiene mucha fantasía, como Clara, y porque hace de la muerte de un padre algo fuera de lo normal. Y quizá esta parte de la novela, en la que tratar "una ausencia" sea así como si nada...sea la que más me haya calado. 

Luego está lo de casa. Lo que pasa con los padres de Clara y el abuelo de Clara. Creo que el abuelo de Clara, un "geropunk" en toda regla es mi personaje favorito en toda esta historia. Porque es un personaje con una chispa brutal que me ha hecho desternillarme en un par de ocasiones y cuando un libro me hace reír,  ya tiene 10 puntos, pero el personaje 300. Además me gusta por mal hablado y porque, como yo, nunca termina lo que emp

Y luego está lo de llorar. Porque te ríes, pero también lloras. Y es muy emotivo, pero no os lo destripo porque sino no lo vais a leer y quiero que lo leáis. Y está tratado en ese mismo tono natural del resto de la novela. Que igual te ríes y de pronto PAF, lloras, y después JAJA te vuelves a mondar. Como las mandarinas, que se mondan. Porque también, además de croquetas, hay mandarinas.

Hay muchas cosas en realidad. Hay halcones, hay lunas llenas, charcos de lluvia, partidos de béisbol, borracheras y también wasaps. Aunque los justos, porque a veces cuando pita demasiado el teléfono te dan ganas de estrellarlo y mandar a tu amigo a la mier... (perdón).

Ahora, poniéndome más seria, hablando de métrica, prosa, narrativa o como sea. El ritmo: rápido y llevadero. Capítulos cortos que te hacen querer leer el siguiente. Y así sí. Descripción: la justa y necesaria, sin pararse en chuminadas que terminan agotando la vista. Trama: Se desarrolla en pocos días, está bastante clara, no te pierdes y es un buen guión. Todo muy ordenadito y que no pierde el hilo, resaltando cosas del principio en el final. Algo así como "Todo esto era por esto otro". Trasfondo: lo tiene, amor, amistad y ausencia. "¿Qué es lo que dejamos cuando nos vamos?". Muy bonito.

Y ahora sí, os recomiendo que lo leáis. Disfrutadlo, reíros, llorad y todo eso. Y además en un ratito, porque si lo cogéis no podréis soltarlo.


Y eso, la parte de atrás...que fue lo primero que vi, esperando encontrar una sinopsis, y me quedé en plan: ¿EIN? He de reconocer que me gusta más por detrás que por delante, que no me convence del todo...mmm...

Espero que os haya gustado mi primera reseña literaria y que no lo haya hecho del todo mal.

martes, 18 de septiembre de 2012

Sostenibilidad

La Sostenibilidad, está claro que hoy por hoy dentro de la Arquitectura se trata de un tema puntero. Pero cuando uno vive en un país donde raro es quién no tiene grifo en casa o cable de televisión digital terrestre es muy difícil hacerse consciente de ello.

Una de las asignaturas que cursé en Venezia fue Progetazione Sostenibile dei Territori. Asignatura que (a la espera estoy) convalidaría por Ordenación Territorial y del Medioambiente. Aunque puede resultar parecido, el nombre lleva a engaño porque me extraña que tenga algo que ver una vez cursada.  Yo ya había oído hablar de sostenibilidad en urbanismo, incluso algún pelillo suelto en construcción. Había escuchado hablar de elementos constructivos autosuficientes, pero todos ellos carísimos y poco eficaces. Pero el concepto de Sostenibilidad o de desarrollo sostenible, o sustentable, era un concepto que se escapaba de mis conocimientos hasta ahora sobre Arquitectura.



La Sostenibilidad, para entendernos así claramente, es una palabra que el Google Chrome te señala en rojo cuando la escribes en un cuadro de texto porque no la conoce. Telita, ¿eh?
El concepto es muy sencillo, siempre que algo funcione de forma que sea positivo para una sociedad, resulte ser lo más económico posible y además no afecte en gran medida al medioambiente que nos rodea, estaremos hablando de algo sostenible (o sustentable).



Cuando lo estaba estudiando en Venezia, me quedó muy poco claro (y no porque hablaran en italiano, que puede ser que también) porque me pareció que a los profesores se les iba la olla con demagogia, con utopías y con poca cosa realmente eficiente. Nos propusieron un caso de HoF en la India.
Se trata de una Granja horizontal, a la que había que añadir viviendas, un centro de reciclado y otras mil cosas que hacían que un proyecto sostenible fuera la cosa más imposible de hacer para tanta exigencia. Cosa que a mí... pues no me salió. Acabé enfadada con la Sostenibilidad, me parecía una tomadura de pelo, un absurdo en ciudades donde el agua caliente llega a las casas. me pareció que aquel que quisiera perder el tiempo teorizando sobre sostenibilidad por mí que haga lo que quiera que yo no lo haría nunca.

Y ahora llego a Madrid y me vienen con lo mismo. Sostenibilidad, bajo coste, construcción sencilla... y al principio me digo: ¡Horror! Mi pesadilla...¡otra vez no!

Y sin embargo, buscando y buscando, investigando y siendo coherente...empiezo a entender la sostenibilidad. El desarrollo sostenible está medido dependiendo de dónde estamos. Quizá Madrid es sostenible con sus litros de aguas contaminadas y su dinero para después depurarlas. Quizá Sierra Leona se convierte en sostenible si el compost de una letrina pública se utiliza después para abonar una parcela de árboles frutales. Lo que está claro es que eso no lo entendí estando en Venezia y lo que veremos a continuación es si termino de entenderlo.

Próximamente veremos cómo funciona un radiador con latas de refresco, un calentador de agua con botellas de plástico, una letrina sin agua... Cosas que en Madrid, pues no, ¿pa' qué? Si total ya tenemos electricidad y agua corriente.

miércoles, 20 de junio de 2012

La importancia de estar buena


Tenía que ir a hacer la compra. Ya venía siendo necesario, teniendo en cuenta que anoche no sabía ni qué inventarme para la cena.

Esta mañana he decidido ir y comprar cosas típicas de la época en la que estamos, las de un euro o menos. Sí, esto no es verano, es crisis.

El caso es que está haciendo muchísimo calor en Venezia, demasiado calor. No se puede estar en casa; y en la calle, según sales del portal, una brisilla que irradia unos 50ºC te abrasa la cara en la primera bocanada de aire “fresco” que respiras. El lunes me confundí totalmente al ir a la universidad en pantalón largo y camiseta gris oscuro. Me cocí viva. Ayer en shorts y camiseta de tirantes me pasó más de o mismo. Hoy he decidido salir con unos shorts aún más short y una camiseta de tirantes de algodón, a ver si mis células de la piel comienzan a transpirar. Me he mirado al espejo, como hacemos las chicas siempre: ahora me meto la camiseta por dentro del pantalón; ¿qué tal si la saco por fuera?;  no, definitivamente va mejor dentro, así un poco ahuecada, sí. Me he mirado el pelo… ¡Plancha por favor! 

Ni por esas. No hay nada que hacer con este pelo y la nube húmeda de 50ºC de fuera. Soy Hermione Granger y no puedo luchar contra eso. Así que un recogido medio “formal” medio “voy sólo a la compra” a un lado y un par de horquillas, para sujetar esos pelos traseros que tanto se divierten saliéndose de la coleta, y lista.

¿Maquillaje? ¿Pa’ qué? No, un poco de crema hidratante y a ver si con un poco de suerte el sol hace el efecto que el maquillaje lleva haciéndome todo el invierno. Me miro y veo las ojeras…¡Bah! Hoy no quiero… Hoy me dan igual.

Me calzo unas RayBan made in Italy (compradas en España) y tiro para la calle con más valentía que ganas. ¡Hostión de calor! Menos mal que me lo esperaba. Aunque tonta de mí me repetía en el portal: “Hoy por la ventana parecía que hacía menos calor que ayer”, sí, claro.

En la calle me llevo miradas. “Será por las RayBan” pienso. Un repartidor de algo (que en Venezia todo se reparte, porque como todo llega en barco… ¿sabéis?); el marido de una señora que tomaba algo en el Gam Gam; entro al gheto ebraico y dos caballeros (ignoro si son judíos o qué otras creencias tengan) han interrumpido durante segundos su conversación para continuar con un: “¿Qué decía?¡Ah sí!”; sigo caminando y me encuentro con una cara conocida a la que no he sabido identificar hasta que ya era demasiado tarde, pero bah, nada importante; cruzo il ponte del gheto nuovo y paso por la fondamenta del alegre y tranquilo barrio, llena de barecitos y un señor de unos sesenta, date,  sentado a la sombra en una mesa junto al canal comienza a cantar y grita: “CIAO BELLEZZA!” o algo parecido, porque creo que me hablaba veneto, le sonrío porque justo en ese momento pensaba que me gustaría que alguien dijera eso (alguien concreto en realidad, pero me ha valido, porque me gustan las casualidades) y vuelve a decir: “CIAO BELLEZZA!” o algo así, creo que era veneto;  inevitable pensar: “Lo que hace un short. Jamás me vestiría así en Madrid, nunca…jamás”, otro señor me sonríe cruzando el puente y por fin entro al súper. Compro, prefiero no mirar a las personas, tengo que concentrarme en encontrar las ofertas.

Al terminar de pagar y meter todo en las bolsas de tela de mis compañeros de piso,  me he encontrado con la cara del de seguridad, sonriéndome, casi pidiéndome que le hiciera caso. Le he regalado un saludo y le he notado más aliviado. He salido pensando en eso a la calle y con esto, todo mi debate actual.

La importancia de estar buena. Sí, ¿para qué? Es verdad que a mi amiga Andrea y a mí, en las últimas noches nos han pasado ciertas cosas a las que hemos terminado por decir: “La importancia de una sonrisa”. Esas veces que te cuelas en el vaporetto y le sonríes al chico que abre la puerta; o que necesitas una banalidad y te aparece en la palma de la mano de algún chico; que te faltan veinte céntimos y te dicen: “Non ti preocupare, cara”… 

Pero…

Cuando he llegado a la caja, la compra no me ha salido gratis. La cajera no me ha hecho ningún descuento por estar buena, ni me ha mirado el peinado que con tanto esfuerzo me he hecho. Por no ofrecerme, no me ha ofrecido ni una bolsa (y eso que las cobran).  

Ninguno de los hombres me ha llevado las bolsas, ni han pagado galantemente, ni me han regalado nada, a parte de una mirada algo lasciva y sonrisas que se lleva el viento (qué ironía, que se lleva la brisa de 50ºC, mejor dicho). Bueno sí, al menos un hombre me ha regalado un par de versos de una canción y ha dicho “CIAO BELLEZZA!” o algo así porque sonaba como a veneto. 

A parte de simplemente sentirme un objeto digno de admirar (al menos hasta que pase cualquier otra mejor), no mucho más. No creo que ninguno de mis compañeros italianos quieran hacer mis entregas y mis trabajos por guapa (lo dudo hasta de los del Sur) y eso es lo que más me importa ahora.

En fin. En esta ciudad donde nadie te mira, porque todo el mundo mira a las ruinas de las paredes, a veces puedes sentirte guapa. Aunque hagan falta 50ºC y poca ropa. A veces, por la noche, también tienes un spritz gratis, pero sólo a veces.

P.D: Dicen que Sentirse guapo no es malo, que lo malo es reconocerlo. Prefiero pecar de engreída y no acomodarme en que basta que yo lo piense,  que en esta vida tienen más ganas de darte por el culo  por fea que por guapa.

jueves, 29 de diciembre de 2011

Navidad

No hemos empezado con buen pie. Hace años que las navidades dejaron de ser una época feliz para ser una anodina mezcla de estres y rutina.

Me hago mayor.

Vivo con un montón de ideas que se me amontonan en la cabeza, como si se tratara de un trastero. Van acumulándose en torres desniveladas, algunas amenazan con caerse. Otras se han desvanecido, porque ya no tengo rastro de ellas, solo un ligero recuerdo de que estaban ahí. Y otras cogen polvo, ahí al fondo. Esas son las que más me preocupan, y de las que no me quiero deshacer. Esas que hablaban del futuro. Arquitecto, profesora, psiquiatra, dentista... Escritora, actriz, líder de una banda de rock... Dibujante, animadora de personajes...

A veces pienso que haber elegido otra cosa me habría resuelto bastante mi vida, habría superado malos momentos en menos tiempo e incluso no habría conocido ciertos momentos desesperados y asfixiantes. Pero ya está elegido. Reflexiones de una mañana de jueves.




No sé ni por qué me he puesto a escribir. No sé si quiera por qué... pero lo que sé es que cuando he empezado, seguramente no quería escribir esto.

Quiero dedicarme a escribir, aunque me he dado cuenta tarde y ahora tenga que terminar esta carrera. El hecho de que disfruten con mi pequeño personaje me devuelve la ilusión en que quiero conseguir algo grande.

De esta navidad no debería de pasar, que tengo unas fotos de unas puertas rústicas que hice este verano en Cáceres, cerca del pueblo de David. Tengo que retocarlas y montarlas bien. Quizá podría ser un bonito regalo para Navidad.



Lo que está claro es que tengo que encontrar lo que de verdad me inspira. Por si, cuando acabe esto, resulta que soy mejor en muchas más cosas.

jueves, 24 de noviembre de 2011

RESCATANDO BLOG

Se informa a la central que se ha encontrado el blog perdido que nunca se "publicó" con valor y, ahora que esto de twitter está de moda (y con un poquito de experiencia en el tema de menear el blog.... como se dice por ahí), pues vamos a darle un poco de caña.

Aquí subo lo que proyecto... y como ahora estoy en crisis (y no proyecto nada)... justo lo que mejor me venía era perder el tiempo en esto. Sí, justo. Así que bueno, como ya perdí totalmente el interés por esta carrera y sus respectivos ratitos de falta de sueño o hambre, sus depresiones pre-entrega, la ácidez y la caída de pelo por estress... pues escribo esto a ver si con un poco de motivación vuelvo a interesarme por todo aquello.

Pero sobre todo lo hago porque casi no escribo nada en otros blogs. Aquel fotolog postadolescente (que me pilló tarde) donde lloriqueo mucho; esa historia que empecé pensando en que la acabaría muy rápido y que ya lleva cinco años haciéndome pensar; ese Paul Stonem, que me tiene enamorada, con el que colaboro; Un tal pero Qué cuki; miles de proyectos sin acabar... y ya que hablabamosde proyectos, pues proyectemos, pero Arquitectura.

Hablando de Arquitectura... y quizá otras Utopías (no sé si políticas o simples sueños)...empiezo un nuevo Proyecto. A ver si esta vez le hago más caso.