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sábado, 11 de mayo de 2013

ARQUITEXTURAS

Medievales
Trujillo, Cáceres 


Un día de lluvia de marzo



Me estoy convirtiendo en una gran friki de las fachadas antiguas que muestran casas vacías.
 Las miro y me imagino un montón de posibilidades. 
Lo que fue, lo que es, y lo que podría ser si cayera en mis manos.















jueves, 9 de mayo de 2013

ARQUITEXTURAS

Caixa Forum, Madrid.


Este edificio es un referente, para mí, en cuanto a lo que debe ser una buena intervención rehabilitadora. Herzog & De Meuron son ya un ejemplo a seguir.



Cumple satisfactoriamente las expectativas de un proyecto complejo y ambicioso donde se mezclan diferentes actividades en un espacio que tenía un antecedente de uso muy distinto al actual. 

La imagen que el edificio ofrece a la ciudad es muy llamativa y la engrandece, porque aun mostrando una arquitectura de fábrica tradicional, agrega elementos novedosos que dotan de interés a la zona. No se opone al resto de edificios del paseo sino que los acompaña con otro lenguaje más moderno. 

Es un buen ejemplo de una rehabilitación pensada y fundamentada, además de modelo de una eficaz introducción de nuevos sistemas constructivos y materiales de última generación que permiten doblar la capacidad del edificio de manera delicada e inteligente.




domingo, 21 de abril de 2013

Mi novio, los deportes y yo.

Hace tiempo que no escribo nada aquí. Ya ni siquiera hablo de arquitectura. En ese sentido me he rendido, puesto que ni por esas me gusta. Pero como en verdad os gusta meteros aquí cuando hablo de mí, pues os voy a dar el placer de leerme otra vez.

Esta vez sólo lo hago por animar a mi novio, que cree que el esfuerzo de hacer dieta y pasarse corriendo 25 minutos subiendo y bajando cuestas mortíferas de la localidad célebre de Colmenar Viejo, sobre todo una semana con una sensación de calor de 45ºC a la sombra (hasta en Colmenar) como fue esta semana pasada, no sirve para nada. Y yo digo: sí sirve, sí.

Sirve sobre todo cuando, como yo, coleccionas más o menos unos 60 goles dedicados esta temporada. Porque lo mejor que tiene mi novio es que no se los dedica a nadie más que a mí, aunque ni siquiera los veo.  Pero yo alardeo, porque lo valgo pero más porque lo vale él. Sirve porque da gusto escuchar cosas como: "Macho, vas a tener que pasar dos veces para que te veamos" Y a ti no te digan nada, lo que quiere decir que...no estás cambiando mucho (eso es lo que quiero pensar). Sirve porque tras cada victoria hay una sonrisa impresa en su cara (bueno, a veces no se ve con tanta barba pero está) y que a mí me hace reír. Aunque a veces me cuenta que se ha regateado a uno, ha hecho una pared con Jesús y ha tirado a puerta, ha rebotado al palo, ha llegado otra vez a sus pies, ha vuelto a tirar, se la ha rechazado el portero en un despeje, la ha vuelto a coger "el Jésus" y ha dado al larguero, han hecho contra los otros pero la ha cortado él metiendo la espinilla, le ha dolido como si le fuera la vida en ello, ha avanzado, se ha quitado de uno, ha lanzado con todas sus fuerzas y se la ha metido al portero por la escuadra en un trayazo. Y yo asiento, como si mi cerebro femenino fuera capaz de imaginar toda la jugada en cuestión, aunque todavía está por la primera pared, y digo: "¡Joe! Es que eres el mejor, ¿eh?". Y él dice: "¡Sí!". Y todos tan contentos. Yo porque él está contento y él porque sabe, porque lo sabe, que yo estoy orgullosa de él.

Y es que, si algo nos va a tener unidos siempre (y separados...también) es el deporte. Porque nos conocimos donde nos conocimos, porque ya jugaba a fútbol once entonces, porque tiene una estúpida manía...muy a nuestro pesar, de apostar hasta por partidos de Curling. Y es que llega el viernes y la programación no cambia: canal + liga, canal + deportes, canal + champions league, canal +1 domingo por la noche... y cuando no, el goal united, mis marcadores... 

Pero luego, por otro lado, tiene mucha paciencia conmigo. Y le cuesta ¿eh? Porque le cuesta. tanto como me cuesta a mí entender la diferencia entre el rugby y el fútbol americano. Porque cada vez que nos sentamos en el sofá y hay un partido del seis naciones la conversación es siempre la misma.


—¿Y quién juega?

—Escocia-Italia.

—Ah...—digo mirando a la pantalla. Que sin gafas me da igual que sea de 42" porque no veo el marcador—. ¿Y es mejor Escocia, a que sí?

—Bueno...—dice por decir. Ya empieza a desesperarse, lo siguiente va a ser un profundo suspiro sin respuesta que hará que yo me enfade primero y me ría después.

—Pero... ¿cómo va esto? ¿Si meten con el pie son cinco puntos o qué?—principio del suspiro—. Pero...¿la tienen que meter por la Y griega?

Silencio sepulcral.

—¿Eh? ¿Eh o qué? ¡Dime!—digo insistente haciéndome partícipe del partido. Quiero realmente saber: 1) con quién vamos, 2) en qué consiste esto y 3)si puedo gritar gol cuando es gol, touch down cuando es...espera, ¿eso es fútbol americano?—. Sí me sé las normas pero es que tengo dudas...

—¡No tienes ni idea!

—Bueno, pero explícamelo—digo. Él suspira otra vez y no dice nada. Le miro y sus ojos siguen las jugadas moviéndose rápidamente de un lado a otro. Como un partido de tenis a velocidad x8—. ¿Eh? ¿Los goles son si pasan por la Y griega?

—¡ES UNA HACHE!—grita Don Paciencias.

Se acabó. El suspiro profundo llega y yo me enfado.

A veces grito, otras veces me callo. Otras veces me tapo con la manta hasta la cabeza. Pero tres minutos después me mira... y me lo explica. Así siempre. Cada vez. El mismo deporte. Aunque no me libro nunca del: "Es que eres chica, es que no lo comprende tu cerebro de chica". Y es verdad, aunque le doy razones para hacerle creer que se equivoca y añade cosas como: "¡Anda, anda! Si dices que te gusta el fútbol pero sólo vas al Calderón a verles las piernas a los chicos...". Y yo me río, porque ni él mismo se cree eso. A parte de que no entiendo qué tienen de divertido las piernas de ningún chico...

Pero bueno... ¿qué más os voy a contar? Él es esa persona, apasionada de los deportes, que se mantiene despierto 24 horas seguidas durante 30 días cada cuatro años durante las Olimpiadas. Que me hace ver un partido de waterpolo en una escala de dos horas en el Prat de Barcelona en vez de ir a rebuscar alguna oferta en ZARA o en Massimo Dutti. ÉL es esa persona que aún me discute las normas del Voleibol, deporte del que he sido profesional desde los nueve a los veintiún años... ¿Qué voy a hacerle? Así nos hemos conocido.

De momento, me pregunta que por qué últimamente me ha dado por la fórmula1. Y lo que no imagina es que es porque es el único deporte que no le gusta...

Cuando el deporte es su vida...¿cómo no va a merecer la pena hacer dieta y pasarse corriendo 25 minutos subiendo y bajando cuestas mortíferas de la localidad célebre de Colmenar Viejo?

lunes, 5 de noviembre de 2012

Caspa (hablando de ocio entre paréntesis)

Y creo que tengo caspa hasta en las cejas...

No es mentira, me estoy pelando. Creo que tiene que ver por la poca luz del sol que hemos visto durante el puente. Menos mal que hoy, otro lunes del demonio, ha amanecido soleado. Lástima que cuando vaya a la universidad sean ya las 17:30 y no quede gota de sol.

Puede ser por eso, o puede ser porque estas semanas atrás haya vivido de otra manera a la que estaba acostumbrada. No ha habido más rutina que la de estresarme de más, aunque esa ya es más costumbre que rutina.(Alucino con que Google Crhome desconozca el verbo "estresar", aunque desconoce también las palabras "Google" y "Chrome" lo cual me deja aún más inquieta porque no sabe ni de su propia identidad.). Después de este insustancial inciso, continúo hablando de mí que para eso este blog lleva mi nombre. Estas semanas me han servido para darme cuenta de las muchas cosas que se pueden hacer si uno se lo propone y que hay cosas que no son tan importantes y se pueden dejar de hacer (como un examen de estructuras, por ejemplo). ¿Y de qué sirve volverse loco y agobiarse? En realidad no espero respuesta, pues es una pregunta que me hago desde hace ya nueve años (sino me la hacía ya en secundaria -no voy a poner cuantos años hace desde entonces para evitarme un disgusto-). El caso es que vivo (y ahora como podéis comprobar os excluyo de esta afirmación que todo el mundo tiende a generalizar con un "vivimos") en un mundo de obligaciones constantes, de satisfacciones banales por llegar a metas que otros te proponen, de dedicar poco tiempo a echar de menos tiempos mejores, sin ocio.

Ocio entendido como lo que es:
Se llama ocio al tiempo libre que se dedica a actividades que no son ni trabajo ni tareas domésticas esenciales, y pueden ser recreativas.Es un tiempo recreativo que se usa a discreción. Es diferente al tiempo dedicado a actividades obligatorias como son comer, dormir, hacer tareas de cierta necesidad, etc.El ocio es como una actividad realizada para descansar del trabajo. Debe tener, como toda actividad, un sentido y una identidad, ya que si no tiene sentido es aburrido.

Y de ocio va el tema...porque es lo que hago en Proyectos VII; un centro de ocio. Como si ahora pudiéramos dedicarnos a eso, pero en fin. Un centro que se me revuelve en el estómago junto con planos de la casa de campo. Un centro de ocio gratuito, un centro de ocio que vaya creciendo según las necesidades de la gente con el tiempo. Si ya es una lucha del Arquitecto los plazos en los que se cumple un proyecto, nos ponemos la traba de querer hacer proyectos que crezcan con los años... Como si el mundo estuviera siempre al nivel económico que uno presupone y como si al Arquitecto le gustara ser esclavo de sus propias desgracias proyectuales durante años y años y años... cuando nos sacan de quicio en las primeras dos horas frente al Autocad. Pero dicen que eso es lo que nos gusta, y yo me lo creo porque aun no soy arquitecto del todo y mis profesores deben de tener razón.

Y ahora que quiero recuperar mi afición con la Arquitectura (empezando por dejarla de llamar arquitortura), vuelvo al blog con dibujitos y textitos y esas cosas que también nos gusta hacer a los arquitectos.


Lo que quiero: Integrar varias zonas deportivas que separa un trozo de campo. ¿Cómo? reinventando el campo con nuevas actividades de ocio deportivo y al aire libre (no hago esto por amor al arte, lo escribo porque acepto todo tipo de sugerencias). Pero como lo que tengo que hacer es un "centro", entendido como edificio y no como lugar que está en medio de algo, pues quiero darle a ese edificio el nivel de lugar cultural dentro del proyecto. De ocio para los ojos, los oídos y el gusto...sea cual sea el gusto de los demás.

Me está costando porque ya no me acuerdo de lo que es ocio. Porque pasarse un puente desarrollando el Documento Básico de Seguridad contra Incendios en una residencia de profesores...puede empezar siendo entretenido, pero acabar siendo frustrante. Aunque así se aprende, dicen,  que todos los edificios terminan siendo iguales. ¿O por qué os creíais que todos los colegios e institutos públicos u hospitales que veis son casi idénticos? Por el Documento Básico de protección contra incendios que te recuerda varias veces que esas escaleras molonas o esa cubierta que tanto te costó encajar... ¡NO FUNCIONAN si el edificio se quema! Que digo yo...¿y no bastará con poner una orden de alejamiento a los pirómanos?

¿Y me pregunto ahora por qué creo que tengo el cuero cabelludo seco? Las neuronas deben de chupar todo lo que puedan de mi cabeza. Hasta creo que las raíces ni se me notan y el color este que me puse, al confundirme de tono en el supermercado, pasa completamente desapercibido. De todos modos...estoy contenta ¿eh? Sí, estoy contenta y vuelvo a querer ser arquitecto (aunque me fuerce un poco la mandíbula cuando trato de pronunciarlo en voz alta).
Ya os comentaré cosas que tengo en mente, porque tengo la mente en Guimaraes, Portugal, pero eso ya más adelante, cuando esté 100% convencida.

Nota final: Si no os gusta lo que os he contado, podéis felicitarme por otros motivos, como por ejemplo que he sido tía de Lucas, el segundo y precioso hijo de mi hermana, a la que felicito y admiro desde aquí. (Os recomiendo que también felicitéis a mi madre, la abuela, que está que rebosa alegría por todos sus poros y eso se pega).

¡Ah! Y otra cosa... al próximo que venga a quejarse de lo cansado que está por tener que hacer unas cosillas de na...que piense que después de eso se tocará bien los cojones. Lo que se llama Ocio del Bueno. Que si una puede ser enfermera, niñera, chófer, estudiante de arquitectura, novia y amiga.... cualquiera puede.

martes, 18 de septiembre de 2012

Sostenibilidad

La Sostenibilidad, está claro que hoy por hoy dentro de la Arquitectura se trata de un tema puntero. Pero cuando uno vive en un país donde raro es quién no tiene grifo en casa o cable de televisión digital terrestre es muy difícil hacerse consciente de ello.

Una de las asignaturas que cursé en Venezia fue Progetazione Sostenibile dei Territori. Asignatura que (a la espera estoy) convalidaría por Ordenación Territorial y del Medioambiente. Aunque puede resultar parecido, el nombre lleva a engaño porque me extraña que tenga algo que ver una vez cursada.  Yo ya había oído hablar de sostenibilidad en urbanismo, incluso algún pelillo suelto en construcción. Había escuchado hablar de elementos constructivos autosuficientes, pero todos ellos carísimos y poco eficaces. Pero el concepto de Sostenibilidad o de desarrollo sostenible, o sustentable, era un concepto que se escapaba de mis conocimientos hasta ahora sobre Arquitectura.



La Sostenibilidad, para entendernos así claramente, es una palabra que el Google Chrome te señala en rojo cuando la escribes en un cuadro de texto porque no la conoce. Telita, ¿eh?
El concepto es muy sencillo, siempre que algo funcione de forma que sea positivo para una sociedad, resulte ser lo más económico posible y además no afecte en gran medida al medioambiente que nos rodea, estaremos hablando de algo sostenible (o sustentable).



Cuando lo estaba estudiando en Venezia, me quedó muy poco claro (y no porque hablaran en italiano, que puede ser que también) porque me pareció que a los profesores se les iba la olla con demagogia, con utopías y con poca cosa realmente eficiente. Nos propusieron un caso de HoF en la India.
Se trata de una Granja horizontal, a la que había que añadir viviendas, un centro de reciclado y otras mil cosas que hacían que un proyecto sostenible fuera la cosa más imposible de hacer para tanta exigencia. Cosa que a mí... pues no me salió. Acabé enfadada con la Sostenibilidad, me parecía una tomadura de pelo, un absurdo en ciudades donde el agua caliente llega a las casas. me pareció que aquel que quisiera perder el tiempo teorizando sobre sostenibilidad por mí que haga lo que quiera que yo no lo haría nunca.

Y ahora llego a Madrid y me vienen con lo mismo. Sostenibilidad, bajo coste, construcción sencilla... y al principio me digo: ¡Horror! Mi pesadilla...¡otra vez no!

Y sin embargo, buscando y buscando, investigando y siendo coherente...empiezo a entender la sostenibilidad. El desarrollo sostenible está medido dependiendo de dónde estamos. Quizá Madrid es sostenible con sus litros de aguas contaminadas y su dinero para después depurarlas. Quizá Sierra Leona se convierte en sostenible si el compost de una letrina pública se utiliza después para abonar una parcela de árboles frutales. Lo que está claro es que eso no lo entendí estando en Venezia y lo que veremos a continuación es si termino de entenderlo.

Próximamente veremos cómo funciona un radiador con latas de refresco, un calentador de agua con botellas de plástico, una letrina sin agua... Cosas que en Madrid, pues no, ¿pa' qué? Si total ya tenemos electricidad y agua corriente.

miércoles, 25 de julio de 2012

Erasmus

Pues...es increíble cómo pasa el tiempo cuando vuelves a Madrid. Voy a empezar a creer que las ciudades tienen su propio ritmo. Llegué a Madrid el día 6 de julio y ya es 25. En Venezia el tiempo no pasaba, o empezaba a pasar a partir del tercer o cuarto spritz. Y aquí no hago nada y ya se me ha ido la mañana, en un rato se me habrá ido la tarde y sin darme cuenta habrá empezado agosto.

Desde que he llegado, he ido a la peluquería, a una boda, a un torneo de fútbol sala...y todo fue el mismo fin de semana. El primero. Luego ya no he hecho nada. Ahora paso calor en la buhardilla mientras bebo litros de agua y veo Gossip girl sin descanso (bueno, sí hacemos descanso... cuando moevideo hace "Buffering"). Una mañana fui a correr, pensando que después de haber caminado tanto en Italia no tendría agujetas. Mal pensado. llegó el sábado y un lúmbago que aun me persigue haciéndome agachar, cabeza para abajo, vista al suelo. Luego un poco estirar para atrás y ver las estrellas, que brillan más que las de Hollywood.

Os tengo engañados. Es verdad. Publico aquí, en un blog de arquitectura, sin hablar una palabra de arquitectura; contando mi absurda vida preerasmus, erasmus y posterasmus. Pues mira, es lo que hay. No tengo nada interesante que contar sobre ladrillos. Porque no interesa, seamos realistas. ¿Qué preferís leer?

Ya me ha vuelto a pasar lo de siempre. Quería hacer una crónica sobre mis seis meses de erasmus, compartir mis experiencias, hacer balance de lo aprendido (en todos los sentidos) y ya la he vuelto a cagar yéndome por las ramas. En fin, tendréis que esperar.

P.D: siento esta entrada que roza la estupidez. Quizá debería buscarme algo que hacer para que Madrid pille el ritmo veneziano.
P.D2: Certo! Mi sto dimenticando di parlare l'italiano...

miércoles, 20 de junio de 2012

La importancia de estar buena


Tenía que ir a hacer la compra. Ya venía siendo necesario, teniendo en cuenta que anoche no sabía ni qué inventarme para la cena.

Esta mañana he decidido ir y comprar cosas típicas de la época en la que estamos, las de un euro o menos. Sí, esto no es verano, es crisis.

El caso es que está haciendo muchísimo calor en Venezia, demasiado calor. No se puede estar en casa; y en la calle, según sales del portal, una brisilla que irradia unos 50ºC te abrasa la cara en la primera bocanada de aire “fresco” que respiras. El lunes me confundí totalmente al ir a la universidad en pantalón largo y camiseta gris oscuro. Me cocí viva. Ayer en shorts y camiseta de tirantes me pasó más de o mismo. Hoy he decidido salir con unos shorts aún más short y una camiseta de tirantes de algodón, a ver si mis células de la piel comienzan a transpirar. Me he mirado al espejo, como hacemos las chicas siempre: ahora me meto la camiseta por dentro del pantalón; ¿qué tal si la saco por fuera?;  no, definitivamente va mejor dentro, así un poco ahuecada, sí. Me he mirado el pelo… ¡Plancha por favor! 

Ni por esas. No hay nada que hacer con este pelo y la nube húmeda de 50ºC de fuera. Soy Hermione Granger y no puedo luchar contra eso. Así que un recogido medio “formal” medio “voy sólo a la compra” a un lado y un par de horquillas, para sujetar esos pelos traseros que tanto se divierten saliéndose de la coleta, y lista.

¿Maquillaje? ¿Pa’ qué? No, un poco de crema hidratante y a ver si con un poco de suerte el sol hace el efecto que el maquillaje lleva haciéndome todo el invierno. Me miro y veo las ojeras…¡Bah! Hoy no quiero… Hoy me dan igual.

Me calzo unas RayBan made in Italy (compradas en España) y tiro para la calle con más valentía que ganas. ¡Hostión de calor! Menos mal que me lo esperaba. Aunque tonta de mí me repetía en el portal: “Hoy por la ventana parecía que hacía menos calor que ayer”, sí, claro.

En la calle me llevo miradas. “Será por las RayBan” pienso. Un repartidor de algo (que en Venezia todo se reparte, porque como todo llega en barco… ¿sabéis?); el marido de una señora que tomaba algo en el Gam Gam; entro al gheto ebraico y dos caballeros (ignoro si son judíos o qué otras creencias tengan) han interrumpido durante segundos su conversación para continuar con un: “¿Qué decía?¡Ah sí!”; sigo caminando y me encuentro con una cara conocida a la que no he sabido identificar hasta que ya era demasiado tarde, pero bah, nada importante; cruzo il ponte del gheto nuovo y paso por la fondamenta del alegre y tranquilo barrio, llena de barecitos y un señor de unos sesenta, date,  sentado a la sombra en una mesa junto al canal comienza a cantar y grita: “CIAO BELLEZZA!” o algo parecido, porque creo que me hablaba veneto, le sonrío porque justo en ese momento pensaba que me gustaría que alguien dijera eso (alguien concreto en realidad, pero me ha valido, porque me gustan las casualidades) y vuelve a decir: “CIAO BELLEZZA!” o algo así, creo que era veneto;  inevitable pensar: “Lo que hace un short. Jamás me vestiría así en Madrid, nunca…jamás”, otro señor me sonríe cruzando el puente y por fin entro al súper. Compro, prefiero no mirar a las personas, tengo que concentrarme en encontrar las ofertas.

Al terminar de pagar y meter todo en las bolsas de tela de mis compañeros de piso,  me he encontrado con la cara del de seguridad, sonriéndome, casi pidiéndome que le hiciera caso. Le he regalado un saludo y le he notado más aliviado. He salido pensando en eso a la calle y con esto, todo mi debate actual.

La importancia de estar buena. Sí, ¿para qué? Es verdad que a mi amiga Andrea y a mí, en las últimas noches nos han pasado ciertas cosas a las que hemos terminado por decir: “La importancia de una sonrisa”. Esas veces que te cuelas en el vaporetto y le sonríes al chico que abre la puerta; o que necesitas una banalidad y te aparece en la palma de la mano de algún chico; que te faltan veinte céntimos y te dicen: “Non ti preocupare, cara”… 

Pero…

Cuando he llegado a la caja, la compra no me ha salido gratis. La cajera no me ha hecho ningún descuento por estar buena, ni me ha mirado el peinado que con tanto esfuerzo me he hecho. Por no ofrecerme, no me ha ofrecido ni una bolsa (y eso que las cobran).  

Ninguno de los hombres me ha llevado las bolsas, ni han pagado galantemente, ni me han regalado nada, a parte de una mirada algo lasciva y sonrisas que se lleva el viento (qué ironía, que se lleva la brisa de 50ºC, mejor dicho). Bueno sí, al menos un hombre me ha regalado un par de versos de una canción y ha dicho “CIAO BELLEZZA!” o algo así porque sonaba como a veneto

A parte de simplemente sentirme un objeto digno de admirar (al menos hasta que pase cualquier otra mejor), no mucho más. No creo que ninguno de mis compañeros italianos quieran hacer mis entregas y mis trabajos por guapa (lo dudo hasta de los del Sur) y eso es lo que más me importa ahora.

En fin. En esta ciudad donde nadie te mira, porque todo el mundo mira a las ruinas de las paredes, a veces puedes sentirte guapa. Aunque hagan falta 50ºC y poca ropa. A veces, por la noche, también tienes un spritz gratis, pero sólo a veces.

P.D: Dicen que Sentirse guapo no es malo, que lo malo es reconocerlo. Prefiero pecar de engreída y no acomodarme en que basta que yo lo piense,  que en esta vida tienen más ganas de darte por el culo  por fea que por guapa.